Un pequeño virus mortal nos ha hecho pensar más en lo frágil del cuerpo humano y en lo transitoria que es la vida, pero a la vez ha sido el llamado de Dios para pensar más en lo eterno y en aquellas cosas que en realdad son importante. Por eso hoy debemos darles una revisada a todos nuestros anhelos y a lo que hemos tenido como nuestros mayores tesoros.
«Cada momento de nuestra vida es la oportunidad que Dios nos da para ponernos a cuentas con él, y porque nosotros no sabemos el fin de nuestros días no debemos rechazar el llamado de Dios al arrepentimiento y a la comunión con él para poner nuestras vidas en sus manos, ya que, sólo el que cree en Cristo tiene vida eterna.»
«Cada momento de nuestra vida es la oportunidad que Dios nos da para ponernos a cuentas con él, y porque nosotros no sabemos el fin de nuestros días no debemos rechazar el llamado de Dios al arrepentimiento y a la comunión con él para poner nuestras vidas en sus manos, ya que, sólo el que cree en Cristo tiene vida eterna.»
También debemos hacer todo lo posible para vivir conforme a la sabiduría de Dios, para que tengamos la percepción correcta de todas las cosas que suceden, y para que nuestras reacciones ante las cosas sean las correctas. Y es que hoy, ante la presencia de la pandemia hay diversas percepciones en el mundo evangélico, cada uno afirma su propio postulado y cree tener la razón.Sin embargo, hay una realidad que es permitida y por lo mismo conocida en Dios, y por eso, ahora y siempre, debemos buscar las respuestas en Dios y tener discernimiento espiritual, humildad, confianza y ser obedientes en todos sus propósitos y planes. Dios con su palabra es la respuesta para todas nuestras interrogantes, y para nuestro mayor problema en Cristo está nuestra solución eterna.