Centremos nuestra vida en Cristo para lograr lo más valioso

No debemos sentirnos orgullosos por nuestras capacidades, ni nuestros logros deben inflarnos creyendo que somos pudientes o que poseemos lo mejor. Tampoco debemos enfocar nuestra vida en las cosas que son pasajeras, esto incluye, evitar vivir en este mundo como si fuera nuestra morada final. Cuando lo mejor lo buscamos en Cristo tendremos la experiencia de la manifestación de su poder y gracia en nuestras vidas.

«Las mejores cosas se reciben y se viven cuando confiamos totalmente en Cristo, cuando él es nuestro mayor tesoro y su gloria la nuestra. Aceptemos que no somos tan suficientes para valernos por nosotros para ser libres del poder de satanás, del pecado y de la maldición del pecado. El propósito de Cristo es nuestra salvación, el se despojó de su gloria para darnos los tesoros del cielo, y en la cruz murió para librarnos de los poderes del mal, porque con su muerte tenemos perdón de pecados y recibimos la vida.»

Siempre que pongamos nuestro mayor interés en las cosas materiales de este mundo perderemos las riquezas celestiales. Cuando dejamos de enfocarnos en el evangelio no podremos conocer más a Cristo y así jamás tendremos la vida y la salvación eterna, seguiremos desorientados por las mentiras de satanás, o nunca encontraremos la senda correcta, ya que nadie puede contra el poder de satanás, si no posee el poder de Cristo, ni podemos contra las tinieblas de este mundo, sino hasta que somos iluminados con la luz del evangelio.

Dediquemos toda nuestra vida para conocer y servir más a Cristo, hagamos que todos sean momentos para recibir bendiciones celestiales al dedicarnos a crecer y a trabajar por amor a Cristo conforme al evangelio, porque cuanto más conocemos y nos sometemos a Cristo, más crece nuestra fe y así recibimos más de lo que es verdaderamente valioso y nos hace bien para disfrutar.

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