Caminemos en la verdad

Debemos ser humildes para reconocer que necesitamos la orientación de Dios y para esto también hay aceptar su corrección. Dios de manera preventiva nos enseña para que andemos en armonía con su voluntad y verdad, porque ahí está la vida y no caeremos en las trampas del maligno, pero Dios también endereza nuestros pasos mediante la corrección cuando ya vamos por la senda del peligro y de la muerte.

“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.” Salmo 25:4-5

Mediante la Palabra, la disciplina y la obra del Espíritu Santo Dios nos muestra y nos lleva por el camino correcto. Por esto es por lo que, no importando los procesos que vivamos dejemos que Dios obre para nuestro bien, porque en todas sus sendas hay dicha eterna. Dios revela en su Palabra su voluntad y propósito para nuestra vida y el Espíritu Santo nos ayuda a comprender el mensaje de la Palabra de Dios, nos convence para creer y nos aplica eficazmente la Palabra para que nuestra respuesta a Dios sea genuina.

El sistema de este mundo es creado por el maligno quien tiene propósitos destructores y mortíferos. Satanás es el enemigo de Dios y se opone al buen propósito que Dios tiene para nosotros, el cual podemos encontrar y vivirlo cuando anhelamos y nos esforzamos por caminar en la verdad. La corriente de satanás para ser la mejor opción en cuento al gozo de este mundo, pero este gozo es en la carne y no en el Espíritu, y tal cosa es un estilo de vida que no honra a quien nos hizo para que nos vaya bien, y lo que ha Dios no agrada a nosotros no nos edifica.

Cristo dijo de él mismo, que es el camino que nos lleva a Dios, es el camino de la salvación y por eso a través de él podemos esperar en Dios todas sus bendiciones y promesas eternas y cotidianas. Dios nos salva del poder del mal, nos da la victoria en este presente siglo y nos ayuda en toda circunstancia. Así es como podemos disfrutar la vida eterna en Dios al ser introducidos en su camino y dirigidos hasta el día glorioso de Cristo.

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