Caminemos por el camino correcto y ayudemos a otros a andar en el

Casi no hay personas a quienes no les preocupe el futuro, el día de mañana. El padre compra un seguro de vida porque piensa en su familia en el caso de que muera, o simplemente nos preocupamos del mañana de nuestra familia y por eso procuramos trabajar para darles el sustento, incluso podemos caer en crisis emocionales cuando no tenemos nada seguro para ellos.

La mamá se angustia porque su hija esta por cumplir sus quince años y piensa en los gastos que esto implica. El joven siente que el corazón se le encoge cuando se da cuenta de que se aproxima la fecha de su boda. Una madre me decía “estoy muy preocupada porque creo que mi hija no va a poder estudiar la universidad”.

El que cree en Cristo debe sentirse en paz y seguro, porque debe conocer y confiar en las promesas de Dios. Debe tener certidumbre que todas las cosas tendrán solución a la manera de Dios y en su propio momento y que él provee para todos, buenos y malos, multitud de bendiciones, y para sus hijos, su providencia tiene características muy especiales y particulares.

No obstante, hay un mañana que, si debe quitarnos el sueño, y en lo que, si debemos preocuparnos y ocuparnos con esmero ¿Cuál es el futuro, no en el ámbito material, sino en el ámbito espiritual para usted, su esposo, esposa, hijos, padres, familiares, amigos, vecinos, paisanos y para todos los seres humanos?

Como cristiano ¿Ha hablado con otros acerca de su mañana? ¿Considera usted que van en el camino para llegar a la gloria eterna del Señor que nos hizo? ¿Usted mismo está seguro de un mañana glorioso porque ahora mismo camina centrado en Cristo y dirigido por su Palabra y por el Espíritu Santo? Dios nos ama y nos da la oportunidad de salvación, por eso entregó a su propio Hijo, para que los que creamos en él recibamos la vida eterna.

Hablemos una y otra vez de este trascendental asunto. Algunos van a taparse los oídos; otros se reirán de usted; pero habrá quienes, iluminados por el Espíritu Santo escucharán y atenderán a la voz de Dios. En el corazón de Dios está el anhelo de que caminemos por el camino correcto de la vida eterna, y que avisemos a quienes van por el camino del error que al final de ese camino está la muerte eterna. Por esto mismo, seguramente Dios nos dará la oportunidad de advertir con la palabra del evangelio a quienes van mal y serán iluminados por él para tomar la senda de vida.

Recordemos estas palabras: “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.” Ezequiel 33:8-9 RVR1960

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