Nuestra propia sabiduría no sirve

No lo sabemos todo, ni lo podemos todo. Fuimos creados para depender siempre de Dios, él es nuestra provisión y sostén. Es Dios el que le da dirección a nuestras vidas con su palabra. No podemos considerar que poseemos sabiduría por encima de Dios, porque aun cuando digamos lo contrario, si no buscamos a Dios y consideramos su palabra para dirigirnos en la vida, en realidad, estamos actuando como si Dios no existiera.

«La persona que no cree en Cristo vive en vanidades, porque Cristo es la provisión de Dios para que estemos en comunión con él, recibiendo todas las bendiciones y viviendo el propósito de la vida. Cristo es la sabiduría de Dios, porque él es la verdad revelada y porque su obra en la cruz es lo que nos permite recibir lo eterno y así dejamos de vivir las vanidades de esta vida que pronto pasarán.»

Ser sabios no es la acumulación de información, es por el conocimiento del evangelio y por lo que actuamos debido a la obra de Cristo y conforme a su Palabra. El conocimiento de Dios por medio de la sabiduría nos hace corresponderle con temor, reverencia y honra. La vida humana en la sabiduría busca adecuarse a la voluntad de Dios, se vive para su gloria y siempre dependiendo de su palabra.

La palabra de Dios nos atrae a Dios alejándonos del mal, porque la palabra es la buena noticia de Cristo nuestro Salvador y por medio de él podemos tener comunión de confianza con Dios y cuanto más conocemos de Cristo más podemos disfrutar las bendiciones de la comunión con Dios, ya que el conocimiento de Dios nos hace sabios y la sabiduría nos permite buscar todas las cosas en Dios para que estemos bien en todos los ámbitos de nuestra vida.

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