Del cielo vienen nuestras bendiciones

Nada bueno merecemos, ni tampoco somos capaces de generar lo mejor para nuestra vida, sin embargo, Dios quien es bondadoso nos da sus bendiciones, y así como él nos trata con amor nadie más lo hace. No es que Dios acepte el pecado y la vida de pecado, porque si nos da lo mejor y nos recibe, es porque él ha resuelto el problema de nuestros pecados, nos perdona para recibirnos y borra nuestras maldades, todo esto Dios lo ha resulto por medio de Cristo, así por medio de él nos hace bien.

«Las bondades de Dios permanecen para siempre, porque siempre estarán disponibles todas sus promesas, pero claro está, también debemos permanecer en Cristo, ahí se debe esperar que se cumplan todas las promesas de Dios, mientras hacemos lo que nos corresponde como parte de la vida de fe. Dios no cambia su forma de ser, ni como hace las cosas, tampoco cambia en sus propósitos, por eso con total seguridad podemos depender de él.»

Así como las lumbreras del cielo siempre iluminan, Dios nunca deja de ser, ni se ocultan sus bondades, por eso con su misericordia y fidelidad se hace presente en la vida diaria. Todas las criaturas de Dios tenemos lo necesario, aunque hay quienes no se conforman con lo que tienen, otros que no saben lo que tiene, y unos más no disfrutan lo que tienen, porque desprecian la fuente de donde emanan todas las cosas buenas.

Que ninguna situación de la vida cotidiana nos haga pensar mal de Dios o nos lleve a actuar mal delante de Dios, confiemos que, así como creó todo con poder y sabiduría, lo gobierna todo y nada escapa de su señorío. En todo Dios está activo para hacerle a nuestra vida lo mejor, por eso en lugar de murmurar hay que agradecer, hay que pedir lo que nos haga falta y debemos buscar su presencia.

No nos dejemos engañar por satanás, quien busca hacernos creer que Dios no existe, o que nos ha abandonado o fallado cuando más lo necesitamos. Recordemos que Dios nos dará lo que él quiera y cuando él quiere, que sabe cuáles son nuestras necesidades y que tiene todo lo que necesitamos. Esperemos confiadamente lo mejor en Dios, miremos hacia el cielo, porque de ahí proceden nuestras bendiciones.

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