Dios creó los cielos y la tierra

El mundo no se formó sólo, tampoco es el resultado de la casualidad. De tras de una creación tan maravillosa hay alguien más maravilloso y poderoso, porque lo mejor siempre viene de algo mucho mejor, y no lo peor puede producir algo mejor. Lo que no era viene de lo que es, lo que no existía es el resultado de lo que ya existe. Así que, en la obra de creación y de providencia queda Dios revelado como el originador de todo lo que existe, como el gobernador del universo y como el proveedor para la existencia de todo.

«Todo en la creación funciona a la perfección para que sea posible la vida donde Dios quiso que hubiera vida. No existe ninguna falla en el universo como error del proyecto de creación, ni falta nada para que los seres vivos nos desarrollemos. Sin embargo, el mal existe por el afán humano de pretender llegar más allá de sus límites, por querer salir del gobierno de Dios, por buscar ser más que Dios o por querer descubrir lo que no fue revelado, con el propósito de dominar.»

Muchas personas se consideran sabias al mantener la idea de que todo es producto de la casualidad, cuando en realidad, la casualidad es sólo la probabilidad de algo. Es imposible que de lo probable de algo emane una creación tan hermosa. Lo que existe no revela lo que probablemente exista, más bien la grandeza de la creación nos muestra la realidad de la grandeza de Dios, su divino poder y sabiduría.

Usted y yo no podemos pretender hacer algo que esté fuera de nuestras posibilidades o, aunque queramos hace algo que está fuera de nuestro poder, nos quedaremos sólo con la intención. La casualidad no puede hacer nada, porque ni siquiera puede evolucionar de la probabilidad a la realidad, siempre permanecerá siendo una probabilidad.

Dios de la nada creó lo que existe, esto también quiere decir, que la nada no puede hacer nada, y los que dicen que antes había algo, pero que no era Dios, la pregunta seguirá siendo, ¿Quién creó eso que ya existía y que originó la creación? Dios es increado, existe por él mismo, y siendo lo que es, es el único capaz de originar lo que no existía.

Negar la creación como obra de Dios y su permanente providencia es negar a Dios, porque nunca la Biblia dice textualmente que Dios existe, pero sí habla de la existencia de todas las cosas como obra de Dios, así que, el relato de la creación tiene el propósito de hablarnos de la existencia y de la permanencia de Dios, quien es el Creador de todo.

 

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