Hay que decirle no a lo malo del mundo para disfrutar el amor de Dios

Hay que ser lo que Dios quiere que seamos, no lo que el mundo quiere, porque el sistema del mundo es para destrucción y muerte, ya que el propósito de Satanás es que todos los seres humanos vivan apartados de Dios y en contra de sus buenos propósitos. cuando Dios creó al ser humano lo hizo dependiente de él, por esto es por lo que, sin Dios en la vida e indiferentes a su voluntad no se puede conocer la felicidad ni el éxito.

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:15-17 RVR1960

Dios quiere que disfrutemos de su amor permanentemente, para que nos vaya bien, recibiendo sus bendiciones y promesas eternas, las cuales inician con nuestra salvación y avanzan hasta nuestra calificación, en dónde por siempre disfrutaremos a Dios, sin ningún riesgo de padecer cosa alguna que afecte nuestra dicha eterna. Así que, no debemos amar al mundo, sino que debemos despreciar todo lo que nos ofrece como forma de vida, porque de lo contrario nos quedaremos con lo vano y pasajero, y por lo mismo sin disfrutar a Dios.

Todos los que somos creyentes debemos consagrarnos cada día a Dios. Por lo tanto, debemos estar permanentemente renunciando a la mundanalidad, a los deseos de nuestra carne y a todo aquello que nos hace ser indiferentes a la palabra del evangelio, la cual es guía para nuestra vida y define con total autoridad cómo debe ser nuestro comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras decisiones, en lo cual debemos manifestar amor total a nuestro Dios, al grado de aborrecer al mundo y considerándolo nuestro enemigo.  Entonces hay que decirle no al mundo, para disfrutar siempre el amor de Dios.

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