Que la palabra de Dios dirige nuestros pasos todos los días

Uno de los anhelos más importantes de nuestra vida y el mayor deseo para vivir debe ser la capacidad para obedecer la palabra de Dios, esto también tiene que ser algo que busquemos a través de la práctica cristiana diaria, porque también es algo que Dios anhela para nuestra vida. El obedecer la palabra de Dios nos ayuda, porque la palabra de Dios es la guía para vivir la fe, lo cual implica precisamente obediencia y confianza; confianza en las promesas de Dios y obediencia a los mandamientos del Señor.

«Todo lo que Dios ha revelado en su Santa Palabra, es suficiente y necesario para nuestra vida, porque a través de ellos podemos encontrar a Cristo como nuestro único y suficiente salvador. Esto mismo hace práctica nuestra fe y nos lleva a una experiencia permanente con el evangelio, porque siempre que guardemos la palabra del señor traerá crecimiento a nuestra vida cristiana y podremos disfrutar también de las bendiciones que Dios ha prometido para los que andan en sus caminos.»

La salvación en nuestras vidas es obra de Dios, pero también es obra de Dios en nosotros la capacidad de guardar su palabra. Así que, sin la ayuda de Dios es imposible que alguien pueda salvarse con sus propios recursos, pero también es imposible que alguien pueda de manera diligente y dedicada estar guardando los mandamientos de Dios.

El tener presente siempre los preceptos de Dios es el resultado y la evidencia de ser salvos, porque tampoco se trata de guardar las ordenanzas de Dios para que uno logre la salvación cómo ganancia o como merecimiento. La salvación no tiene que ver con nuestra obediencia, sino con la gracia y la misericordia de Dios y las ordenanzas de Dios vienen como consecuencia de nuestra unión con el Señor para salvación. Como ya hemos dicho, la obediencia ante Dios por medio de su palabra nos ayuda a vivir la salvación y la fe.

Hay que procurar, que cada paso en la vida diaria sea dado bajo la dirección divina, porque es la palabra de nuestro Dios la que nos da a conocer su voluntad y su propósito. Así que, cuando tenemos la voluntad para guardar la palabra de Dios se trata de vivir conforme a sus propósitos, y los propósitos de Dios tienen el fin de nuestra salvación y de nuestra edificación.

Al amar los mandamientos de Dios daremos muchos frutos cristianos y podremos perseverar centrados en el evangelio. Todo esto demanda la ayuda de Dios, la capacidad espiritual que viene de él y una determinación firme para conocer cada día más el mensaje de la Biblia. Cada día es menester el conocimiento de la verdad y mucha oración, porque de lo contrario no tendremos el anhelo ni la capacidad para dejarnos guiar por el mensaje de Dios en su Santa Palabra. Qué la palabra de Dios dirige nuestros pasos todos los días.

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