Jesús cumplió y obedeció perfectamente la ley y a los profetas

Jesús nunca se opuso a la ley que Dios entregó a Israel como pueblo, más bien se opuso a la forma en la que muchos religiosos de su época la interpretaban y la aplicaban. Dios entregó la ley como un medio para que todos esperaran la promesa del Salvador.

“»No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor. Yo les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la ley, hasta que todo se cumpla.” Mateo 5:157-18 TLA

El que en verdad tenía un correcto acercamiento a la Escritura no tendría que desconocer a Cristo. Cristo es el cumplimiento de lo que Dios anunció en la ley y a través de los profetas, y Cristo en su vida terrenal y ministerio obedeció perfectamente los mandamientos de Dios, incluso, su obediencia nos es dada.

Todo lo que Dios exigía en la ley fue manifestado en la persona de Cristo, porque el con su naturaleza humana y perfecta pudo obedecer, no así nosotros que estábamos bajo una naturaleza de pecado y no teníamos la capacidad espiritual para obedecer a Dios. Por esto mismo, nadie se salva por la obediencia personal, sino por las obras de Cristo. El cumplió con el derramamiento de sangre como exigencia de la ley por causa de nuestros pecados.

La enseñanza de Jesús sobre la ley es perfecta, primero porque él es Dios el autor de la misma ley, y también porque su interpretación y aplicación de los mandamientos de Dios lo hizo sin error alguno. Jesús si enseñó con autoridad la Palabra de Dios en la ley, porque todo lo que decía lo practicaba, es decir, era visible en su vida diaria. Así que, Jesús no depreció la ley de Dios, sino que la vivió y la personificó en su vida terrenal, incluso, el mismo era el contenido de la ley y de la Palabra de los profetas.

Jesús es más que la ley, su autoridad sobrepasa la ley, pero nunca su autoridad era en contra de la ley. Por esto es por lo que, todo lo que Jesús enseñó sobre la ley, debió aceptarse y debe aceptarse en nuestro tiempo, porque eso es lo que en verdad trae bendiciones a nuestra vida.

Jesús no añadió ni quitó nada a la ley, la obedeció tal cual, incluso, el hecho de que el vino como cumplimiento de lo que Dios anunció a través de la ley y de los profetas, muestra lo importante y la veracidad de la Palabra de Dios en la ley. Cristo revelado por Dios, es la revelación completa de Dios para nuestra salvación, porque él mismo es el instrumento de Dios para que hoy seamos salvos.

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