Por su misericordia Dios nos perdona

Satanás procura que nuestro corazón esté duro ante la necesidad del arrepentimiento, por eso debemos tener siempre cuidado de nuestra actitud arrogante ante Dios. Hay que aceptar cuando fallamos delante de Dios, porque solamente así podemos recibir el perdón y la restauración. Dios en su infinita misericordia nos ayuda con Su Palabra y con el Espíritu Santo, porque así somos confrontados, convencidos de nuestros pecados y de que en Cristo recibimos la gracia de Dios.

«Estemos orando a Dios para que nos ayude todo el tiempo para no caer en las trampas del maligno, y para que ante nuestras equivocaciones seamos quebrantados y que podamos confesar nuestras maldades con total sinceridad. No permitamos que satanás nos engañe haciéndonos pensar que el tiempo borrará nuestras culpas o que Dios pasará por alto nuestras maldades, porque eso nunca será así, mejor, de manera inmediata debemos ponernos a cuentas con Dios.»

Nuestras oraciones deben iniciar siempre con el reconocimiento de nuestros pecados, ya sea porque sabemos que hemos fallado, y aun cuando en nuestra mente no tengamos registrado algún mal, porque puede suceder que en lo oculto de nuestra vida hallan transgresiones. Así que, nuestra actitud delante de Dios debe ser sumisa, reconociendo su majestad y santidad. Apelemos siempre a la misericordia de Dios, sin duda alguna, por el amor de Dios cubre nuestras rebeliones.

La obra de Dios en nosotros es eficaz, porque nos perdona, quita nuestra culpa, pero también nos restaura y santifica. Dios nos solamente nos declara sin culpas, sino que también nos ayuda a vivir en la justicia y elimina de la conciencia la culpa para que vivamos en el gozo de la salvación. Lo que Cristo hizo en la cruz es completo y eficaz, por eso, podemos disfrutar de manera gratuita con todas las bendiciones espirituales al confiar en su derramamiento de sangre y muerte por nuestros pecados. Pidamos a Dios que tenga misericordia de nuestras vidas y contaremos con su perdón.

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