El creer en Cristo es también creer en Dios, así ocurre el milagro de nuestro nacimiento como hijos de Dios, pero también nuestra entrega total en amor a Dios. Creer significa confiar en la obra que Cristo realizó para salvarnos dentro del plan eterno de Dios. El que conoce a Dios conoce su plan, por eso, todo aquel que dice que creer en Dios, pero no recibe como necesaria la obra de Cristo, el tal rechaza a Cristo y no hay evidencia de la fe genuina en Dios.
«Somos hijos de Dios por la obra espiritual que Dios realiza por medio de lo que Jesús hizo como nuestro Cristo, es decir, por la muerte de Cristo nosotros nacemos espiritualmente con una vida nueva y eterna. Nuestra nueva naturaleza como hijos de Dios, es conforme a la naturaleza santa de Cristo, por eso, los que participamos de esta bendición espiritual, debemos conocer que Jesús es el Cristo y debemos creer en él como nuestro Salvador.»
La fe en Cristo es entrega total en confianza y en amor, por eso, los que están en Cristo como hijos de Dios, forman una unidad familiar viviendo en amor mutuo y para manifestar amor a Dios en todo. La unidad espiritual se refleja visiblemente por medio del amor. Esto ocurre milagrosamente en la vida humana por lo eficaz de la obra de Cristo como el Mesías, porque cuando somos unidos a él, su gracia nos envuelve y desde lo íntimo nos transforma, así de igual manera define nuestro destino glorioso.Los resultados de la obra Mesiánica nos unen con Dios, porque él nos reconcilia con Dios, nos libera del pecado y del poder de satanás. Cristo es el único camino a Dios y la verdad que nos conduce a la comunión eterna con Dios, porque también él se ofreció como ofrenda grata delante de Dios para que seamos aceptados, recibiendo el perdón y la vida eterna. Pongamos nuestra confianza en Jesucristo para que ocurra el milagro de nuestro nacimiento espiritual como hijos de Dios y que como tales practiquemos nuestra fe en amor.