En el evangelio encontramos la verdadera dirección y prosperidad para la vida

Cuando estamos dispuestos a recibir la palabra del evangelio y a vivir conforme a sus enseñanzas, nuestra vida dará un giro total, porque ahora andaremos conforme al plan de Dios y así tendremos la verdadera prosperidad en la vida. Con el poder de su palabra Dios creó todas las cosas, así nos dio el aliento de vida y el sustento para la mismas, pues Dios nos ordenó con su palabra obediencia para no caer bajo el poder de la muerte. Sin embargo, el ser humano al desechar la palabra de Dios calló en la peor miseria de la vida.

«Para toda ocasión la Palabra de Dios nos dará la respuesta y la solución. Las personas en el mundo están atrapadas bajo el poder engañador de satanás, y solamente hasta que se centran en la verdad de Dios es como pueden ser libres y conocer lo mejor de la vida. Tomemos en cuanta todo lo que Dios nos dice para hacer las cosas, para ser transformados conforme a su corazón y para enfocar nuestra vida en la dirección que quiere darnos.»

Todo lo que encontramos en la Biblia nos fue dejado para que conozcamos a Cristo, porque él es quien ha venido a solucionar nuestros problemas espirituales, y para que tengamos vida eterna llena del gozo celestial. Todo el fracaso que se experimenta en la vida emana de estar en contra de Dios, navegando en la ruta contraria, y por eso uno no se puede realizar en la vida y hasta en los roles cotidianos se vive en fracaso. De nada sirve ganar todos los tesoros del mundo si el alma no está bien. El ser exterior puede estar radiante, pero el alma sufrirá siempre si no está en armonía con el propósito de Dios.

Vivamos la vida y sigamos siempre hacia adelante a través de la palabra de Dios, no dudemos de lo que Dios nos da para confiar y obedecer, porque ahí es donde podemos conocer el buen corazón de Dios, porque nos creó para que en la vida con su ayuda y provisión tengamos lo mejor. La palabra de Dios no falla, porque es veraz y Cristo garantizó todo lo que emana de ella como bendición. Atesoremos el evangelio en nuestras vidas, naveguemos en su dirección y hagamos todo en él y así los resultados en nuestra vida y con nuestra vida serán maravillosos.

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