En la Palabra de Dios encontramos la vida

Siempre que escuchemos la Palabra de Dios traerá bienestar a nuestras vidas, ya que el mensaje del evangelio llega a lo profundo de nuestro ser para darnos alivio y fortaleza. Todas las cosas negativas que sentimos en medio de nuestros problemas se solucionan cuando logramos estar en calma. Pero la única manera de tener calma es cuando poseemos la paz de Cristo; esta es la experiencia espiritual de tener seguridad en él, lo cual significa, la certeza de que él ha resuelto todo para que Dios nos ayude.

No hay mejor cosa que sentir que Dios está obrando para nuestro bien, y no hay peor cosa, que saber que la ira de Dios se manifiesta contra los que no han resuelto su enemistad con él a causa del pecado. Acudamos siempre a la revelación de Dios, escudriñemos todo el mensaje que Dios nos da, seguros de que esa Palabra no será en vano en nosotros, sino que Dios la usará mediante su Espíritu Santo, y nos convencerá de que él es fiel y verdadero. La Biblia dice; así también la palabra que sale de mis labios no vuelve a mí sin producir efecto, sino que hace lo que yo quiero y cumple la orden que le doy. Isaías 55:11 DHH.

Dios quiere que su voz llegue a nuestra vida, para que Sus Palabras sean como caricias en el corazón, así no nos sentiremos solos y Dios nos llenará de vida al sanarnos espiritualmente. Realmente los problemas que enfrentamos todos los días no son el problema principal que nos hace sentir mal, sino la condición espiritual en donde la presencia de Dios no es manifiesta a causa de nuestra indiferencia al evangelio.

Cuando los problemas nos hacen sentir como muertos, sin esperanza y sin ningún deseo positivo, es porque necesitamos la vida que nos ofrece el evangelio por medio de Cristo. Así que cuando estamos recibiendo la tierna voz de Dios, es cuando podemos recibir la vida eterna, y así también podemos tener la experiencia con la vida de manera permanente. Así que, ante los padecimientos de esta vida no nos decepcionemos de Dios ni nos alejemos de él, hagamos todo lo contrario, estemos en Cristo para ser llenos de la vida y vivir muy bien. Atesoremos este mensaje; “…—Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna.” Juan 6:68 DHH.

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