Con Cristo somos vencedores en la batalla de la fe

La vida nuestra como hijos de Dios en este mundo es en contra de la corriente del mal, satanás procura que caigamos en sus trampas y de nuevo en la falsedad enredados en sus mentiras. Por esto en el corazón debe haber la determinación y la práctica constante de la vida de fe centrada en el evangelio, porque es precisamente el evangelio el poder que nos libera del mal, nos ayuda a perseverar y nos hace victoriosos.

«La batalla de la fe es una lucha espiritual y solamente con lo espiritual es que podemos vencer. Siempre vamos a necesitar la fortaleza y el poder de Cristo. Cuando escudriñamos más la Palabra de Dios para comprender el evangelio, somos revestidos de Cristo y es así cómo podemos resistir al maligno para que huya de nosotros.»

Confiemos siempre en Dios quien es el que nos ha llamado por amor, nos hizo participar de la gracia del evangelio para que por medio de Cristo ahora estemos en él. Debemos estar seguros de que Dios es quien ha comenzado la buena obra en nosotros y la completará por medio del evangelio, por eso Dios quiere que siempre estemos perseverando en Cristo, que disfrutemos la vida eterna mientras llega ese momento glorioso en el que ya no enfrentaremos más al mal y nuestra vida será plena.

Si ya hemos confesado a Cristo como nuestro Salvador ya hemos hecho lo más importante en nuestras vidas, lo cual así mismo, le dará a nuestra vida lo más importante. Por lo tanto, que nada nos haga retroceder, que nada nos desanime y que el maligno no nos derrote. Sigamos disfrutando la vida eterna, con la seguridad de que esta vida será más plena cada día y que en la batalla de la fe seremos vencedores por Cristo.

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