La Palabra de Dios nos guía en el camino perfecto

La correcta manera de vivir hace que una persona esté en las bendiciones de Dios, por lo tanto, esta manera de vivir es la vida en Cristo, primero, porque Cristo es el único medio por el que llegamos a Dios, y segundo, porque solamente Dios hace que una persona sea feliz y tenga todas sus bendiciones a través de Cristo. La perfección no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la obra de Dios en el evangelio.

«Estar en el sendero del bien es la manifestación de la vida humana en la verdad, es decir, es la forma de vida glorificando a Dios, porque se le conoce y se le corresponde de manera correcta, ya que así es como también nosotros somos doblegados y convencidos a tomar la postura correcta delante de Dios. Esta manera de vivir nos permite conocer la voluntad de Dios, porque la Palabra de Dios es la regla para la vida, es nuestro punto de referencia sobre lo que agrada a Dios y sobre sus planes.»

La vida que se amolda a la Palabra de Dios es la que se disfruta, porque ese gozo es el que emana del interior en donde Cristo tiene el primer lugar, desde el momento en que lo recibimos por medio de la fe. El gozo que depende del exterior y de las buenas circunstancias pasa rápido, pues las cosas en este mundo no son eternas, sino por el contrario, son cambiantes. La felicidad humana no depende de la presencia de buenos tiempos, sino de la presencia de Dios aun cuando los tiempos sean los peores.

La incomodidad más grande en el ser interior de una persona es el estar bajo condenación y siendo perseguido por la justicia divina. Si consideramos esta realidad, entonces podemos llegar a la conclusión, de que los que andan dirigidos por las normas de Dios, pueden disfrutar la felicidad, porque así se vive en la seguridad de que Dios está de nuestra parte y manifiesta sus promesas una a una. Estar conforme a las normas de Dios implica estar en Cristo, ya que el que entiende la Palabra de Dios para estar en ella, se encuentra con Cristo el Salvador y es convencido por el Espíritu Santo para creer en él y de esta manera se está en el camino perfecto.

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