Tenemos segura la victoria en las aflicciones del mundo

Jesús dijo que en este mundo estaríamos afligidos, pero también nos dio a conocer que él es la solución para esta realidad, que con él podemos vencer en esta experiencia difícil de la vida. En la obra que Cristo realizó para salvarnos sufrió la mayor angustia que el ser humano pueda sentir, pero ahí también experimentó la mayor victoria y por eso se ofrece para garantizarnos el bienestar en las aflicciones que encontraremos mientras seamos peregrinos aquí.

«Debemos tener como entendimiento claro, que la mayor angustia la provoca el pecado que mora en el ser humano, que lo que uno sufre en primer lugar, es la enemistad con Dios y es lo más terrible para la existencia humana. Cuando por medio de Cristo logramos tener armonía con Dios, de inmediato esa paz también nos dará tranquilidad, porque viviremos en la seguridad de que Dios nos favorecerá para salir adelante.»

Así que, si hoy estas pasando momentos angustiosos busca a Dios en oración, busca sus promesas por medio de Cristo y recibirás la calma que necesitas, así estarás quieto esperando la maravillosa obra de Dios en tu vida, porque seguramente el te va a bendecir en ese proceso difícil. Debemos creer que Dios es capaz de darnos buenas cosas en las circunstancias difíciles, ya que él es bueno y todopoderoso. Las angustias nos conceden la ocasión para mirar más a Dios mientras obra bondadosamente y nos permiten recordar la obra que Cristo hizo para salvarnos, porque precisamente, todo lo que Dios hará, será por los méritos de Cristo.

Descansemos en los cuidados que Dios nos ofrece y enfrentemos toda la angustia con el gozo de la victoria y de la perseverancia, ya que cualquier cosa que nos toque vivir es algo que Cristo enfrentó y venció, y esta es la victoria que nos ofrece. Así que, para el que cree en Cristo, la angustia será una experiencia en la gracia, porque nunca nos faltará el trato tierno de Dios, disfrutaremos de la tranquilidad y del poder del evangelio. Vayamos hacia la victoria, porque todos los males de este mundo que provocan las aflicciones ya han sido vencidos por nuestro Salvador.

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