Que ningún obstáculo nos detenga

No esperemos que Dios quite todos los obstáculos de nuestro camino, pero sí debemos estar seguros de que va con nosotros, nos hace fuertes y nos da el valor para poder avanzar en victoria. En esta vida nuestra fe siempre estará en acción y en crecimiento, porque esto es lo que nos perfecciona y nos permite disfrutar todo lo que Dios nos ha revelado como promesas.

«Tengamos la seguridad de que en cada situación de pruebas Dios quiere bendecirnos y que el hecho de que no nos quite muchos obstáculos en la vida, esto no significa que no nos abrirá puertas y nuevos caminos. No pensemos que Dios quiere que nos desanimemos en las dificultades, porque lo que en realidad quiere es nuestra firmeza y nuestro avance.»

Debemos ver nuestro peregrinaje en esta vida como una preparación para cosas más especiales en esta misma vida, pero, además, Dios nos va guiando para su gloria, para el encuentro maravilloso con nuestro Salvador Jesucristo. Dios quiere que seamos testigos de la gracia y del poder de Cristo, por eso nos hace experimentar esto, para que sea parte de nuestra vida y así de manera natural testifiquemos.

Todas las cosas que se opongan a nuestro paso harán que fluya en nosotros la debilidad y a la vez la necesidad de la ayuda de Dios, y así es como aprendemos a confiar, a depender de Dios y a buscar su presencia para que seamos asistidos. Cuando esto ocurre podemos recibir la gracia y el poder del evangelio, eso es lo que nos da la forma una vez que hemos sido quebrantados en esos procesos difíciles. Consideremos que Dios quiere hacer de nosotros lo mejor y lo mejor con nosotros, por eso hay que seguir adelante pese a las adversidades.  

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