Confiemos y honremos a Dios

Cuando confiamos en Dios nuestro corazón está en calma, porque solamente en esta condición espiritual es que estamos seguros de que Dios está con nosotros cumpliendo sus promesas. Al tener la certeza de que Dios está derramando sus bendiciones en nuestras vidas y al experimentar esto, el corazón se llena de alegría con ese gozo que el mundo no nos puede dar, ya que lo más importante que recibimos de Dios es eterno y glorioso.

«El gozo que Dios nos da es la fuente de nuestra alabanza, ya que de esta manera surge lo que decimos de Dios y lo que le decimos, es decir, podemos cantar sobre las bondades de Dios, sobre sus bendiciones y de su fidelidad. De esta manera también nos convertimos en testigos, porque incluso, cuando adoramos a Dios dándole alabanzas también contamos sobre él, así las personas pueden tener el testimonio del evangelio.»

Dios mismo testifica sobre su nombre al llenar de bendiciones a los que viven bajo su temor. Aquellos que dependen de Dios también honran su nombre tomando la Palabra de Dios como la autoridad suprema y por lo mismo como la norma para la vida. Cuando vivimos de esta manera estamos en el camino de las bondades de Dios, así las personas pueden ver sobre el amor de Dios para con sus hijos y que lo mejor que podemos hacer es reconocerlo en la vida.

En el temor delante de Dios encontramos la bendición de la protección, pues únicamente los que reconocen el señorío soberano de Dios son los que determinan con fe confiar la vida en él, porque precisamente la fe que tiene el conocimiento de quién es Dios es por la que somos convencidos que nuestra vida siempre estará segura bajo el refugio de Dios. Además, debemos recordar que Dios siempre tendrá sus bondades para los que en obediencia y confianza se relacionan con él por medio de Cristo.

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