No cuestionemos lo que Dios decide hacer

Únicamente podemos conocer de Dios lo que él nos ha querido dar a conocer, pero todo eso es suficiente para que podamos saber de su amor y del plan que tiene para que tengamos comunión con él a través de Cristo el Salvador, quien él mismo nos lo ha provisto cuando lo que merecíamos era su juicio y desprecio.

«Querer saber de Dios más allá de lo que tenemos en la Biblia y de lo que Cristo nos ha dado a conocer es imposible, no tienen ningún buen propósito y es actuar bajo la necedad. Que ninguna situación difícil nos haga cuestionar a Dios, ni queramos entender todas las cosas, porque lo que necesitamos hacer, es confiar en él y aprender a descansar en sus brazos, con la confianza que tiene el control de todas las cosas y es el dueño de nuestra existencia.»

Ante Dios debemos dejar toda vanidad, porque nunca podemos discutir con él, ni podemos darle instrucciones. Dios es eterno, lo sabe todo y nos ha dado a conocer que tiene buenos propósitos para nuestra vida. Así que lo que tenemos que hacer es humillarnos ante su majestad, aceptar sus planes y darle toda la gloria honrando su nombre santo y eterno.

Sobre cada tema de la vida Dios nos ha revelado cuál es su voluntad y la forma en la que tenemos que conducirnos, por eso lo único que tenemos que hacer es dejarnos guiar por la dirección del Espíritu Santo para conocer más la verdad de Dios y aceptarla como autoridad absoluta.

Todas las personas que se rebelan contra Dios y establecen leyes contrarias a las que ha determinado para gobernar al mundo están bajo condenación y en algún momento serán castigados eternamente. Esta forma de oponerse a Dios en el mundo es el resultado de la obra de satanás quien se reveló contra Dios e hizo que también nosotros soltáramos la Palabra de Dios menospreciando su autoridad, lo cual trajo como resultado el pecado y todo el sufrimiento y la condenación que ahora existe. No cuestionemos la voluntad de Dios, mejor debemos aceptarla con confianza y obediencia.

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