Administra tus dones espirituales

Dios nos ha capacitado como él ha querido, para el propósito que ha determinado desde la eternidad. El hecho de ser influencia en la vida de las personas de manera positiva para edificación y salvación es el deseo de Dios y esto no debe ser suplantado por ningún otro plan. De la misma manera, sin la bendición espiritual de Dios es imposible que podamos ser de bendición, sin la gracia del evangelio y la obra del Espíritu Santo no podríamos obtener ningún resultado espiritual de bendición.

«Cuando comprendemos la obra del evangelio en nuestras vidas, que nos une con Dios y nos salva, es lo que nos impulsa a ser agradecidos con Dios y el servicio es la manifestación visible de la gratitud, y dicho servicio a Dios, en realidad es a través de hacerle bien espiritual y en todos los sentidos a las personas que Dios pone frente a nosotros, y esto tiene el propósito de la salvación.»

Ante las personas que nos rodean debemos tener el interés de conducirlos a la verdad del evangelio, y no debemos dudar de que Dios hará la obra a través de nosotros cuando actuamos con humildad y obediencia. Todo esto es posible a medida que estamos unidos con Cristo, cuando maduramos de manera espiritual y cuando somos constantes en la búsqueda del discernimiento espiritual para saber la voluntad de Dios con nuestras vidas y cuando nos dejamos guiar por el poder del Espíritu Santo.

Todos los creyentes somos miembros del cuerpo de Cristo por gracia, y esta misma gracia es la que nos hace funcionar para la mutua edificación de este cuerpo espiritual, por eso nuestra dependencia para servir a Dios debe ser absoluta en la gracia. Nuestra vida estará muy bien cuando renunciemos a nuestro propio yo, porque así es como seguiremos el plan de Dios y estaremos en la senda de las bendiciones que nos permitirán gozar de él para siempre. Así que vive en Cristo y que sean activados todos los dones espirituales que has recibido para honrar a tu Salvador, siendo de bendición en la vida de todas las personas.

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