Hijos de Dios en Cristo

Dios nos da la salvación por medio de Cristo, por su amor en Cristo Jesús recibimos la vida eterna, ya que somos reconciliados por la obra de Cristo en la cruz. Cuando creemos en Cristo y confiamos en su sacrificio Dios nos recibe para que disfrutemos de él, así es como cada una de las promesas de Dios se van cumpliendo en nosotros, porque nos acepta como sus hijos y nos da toda la herencia eterna y celestial, y en cada instante nos trata como a hijos.

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:14-15 RVR1960

Al creer en Cristo recibimos la llenura con el Espíritu de Cristo, por eso no solamente tenemos la seguridad de que somos hijos de Dios, sino que podemos sentir esa experiencia real de que Dios nos ha adoptado para darnos todas las bendiciones que conciernen a ese trato paternal y amoroso. Hoy podemos acercarnos a Dios buscando lo que necesitamos y que es propio de quienes tenemos esa potestad en Cristo de ser llamados hijos por la fe.

No debemos tener dudas ni mucho menos miedo ante el trato de Dios, porque la salvación y sus promesas en nosotros resultan de la obra de Cristo, por eso si creemos en él debemos tener completa seguridad de que nunca nos faltarán los favores de Dios y que siempre vamos a disfrutar de él. La guía del Espíritu Santo es necesaria y perfecta en nuestras vidas, porque él nos ayuda para que aceptemos nuestra condición necesitada de Cristo y nos mantiene en él para que de esa manera podamos llegar a Dios y recibir todas sus bondades como nuestro Padre celestial.

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