Recibamos la Palabra de Dios para salvación y transformación

La palabra de Dios debe alojarse en nuestras vidas para que seamos limpiados del pecado, porque, aunque somos perdonados y es quitada nuestra culpa, se requiere un cambio, se necesita ser transformados y renovados a través de un proceso de santidad en donde opera el Espíritu Santo mediante la Palabra que se recibe.

«Para aceptar la Palabra de Dios como verdad se necesita la asistencia espiritual de Dios y esta nos es dada por el Espíritu Santo, pero también necesitamos ser prontos para oír la Palabra con la intención de guardarla en el corazón y así llevarla a la práctica, para que nuestros pensamientos, intenciones, decisiones y acciones sean regulados por la voluntad de Dios, que nos ha revelado por medio de la Biblia.»

El pecado ensucia el alma, arruina la vida y nos lleva a la práctica que ofende a Dios y no nos permite ser prósperos con las bendiciones eternas de Dios. Para esto la Palabra de Dios debe tomar lugar en nuestras vidas, porque ella puede llegar hasta lo profundo de nuestro ser y puede generar un cambio desde lo profundo, que se hará visible en la práctica diaria de la fe. El mensaje del evangelio es la solución para el ser humano, porque precisamente al oír el evangelio y al recibirlo, aceptamos a Cristo como nuestro Salvador y así somos lavados de nuestros pecados con su sangre.Por la misma palabra que purifica la vida somos nutridos para crecer fortalecidos y así podemos dar frutos dignos para la gloria de Dios, ya que no solamente la Palabra de Dios nos ayuda a evitar lo malo, sino que también nos prepara para la práctica de lo bueno. El propósito de Dios es que recibamos la Palabra con fe para confiar en Cristo, depender y obedecer, ya que sólo de este modo somos salvos, santificados y preparados para toda buena obra.El mensaje de Dios debe ser aceptado con humildad, reconociendo la autoridad de Dios, pero también aceptando nuestra incapacidad para valernos por nosotros mismos y reconociendo que solo la verdad de Dios es el recurso necesario para frenar el pecado en la vida y para provocar lo bueno en la práctica diaria de la fe. El contenido principal de la Palabra de Dios es Cristo, por eso podemos decir que sólo el evangelio es poderoso para salvación y transformación, así es como el que recibe la Palabra de Dios tiene como resultados la salvación y la transformación, cosas que se experimentan permanentemente.

 

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