El éxito y la perseverancia dependen de la presencia de Dios

Siempre debemos ser guiados por Dios en la vida, sólo Dios puede ayudarnos para andar correctamente y para que así nos vaya bien al recibir sus bendiciones. Sin la verdad de Dios y sin su Espíritu Santo no podemos perseverar santamente hasta el día de nuestra muerte o hasta el día en el que Cristo venga por su iglesia. Ciertamente no podemos ver a Dios, pero tenemos Su Palabra revelada y él mora en nosotros, así que, podemos oír su voz y ser impulsados espiritualmente para vivir sujetos a su voluntad y propósito, esto implica ser humildes, temerosos y obedientes.

“Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.  O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.  Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.” Números 9:21-23

Cada paso debe darse en dependencia de Dios, porque solamente Dios hace posible que tengamos victoria sobre todo lo que se opone para que glorifiquemos siempre a Dios y para que a nosotros nos vaya bien en la vida. Tengamos ánimo y esperanza, porque si Dios está a favor de nosotros nada impedirá lo que Dios tiene en el presente y en el futuro como parte de su gracia que nos salva y que procura que disfrutemos y gocemos de él para siempre.

Cuando vamos a través de la presencia de Dios tendremos protección, dirección y provisión. Dios siempre quiere estar con nosotros; durante el día y en la noche no nos harán falta sus favores y pese a cualquier adversidad saldremos adelante siempre y cuando honremos su presencia y nos depositemos en él confiando totalmente. Tengamos la seguridad que mientras dure nuestra vida peregrina en este mundo tendemos lo que Dios quiere darnos, y eso será suficiente mientras llega ese momento glorioso para estar en su presencia recibiendo la plenitud del gozo y de la vida eterna.

Cuando estemos sufriendo necesidades en este mundo, recordemos que esto es temporal, más viene el día cuando nuestra copa rebozará. Pero si también nos tocaren buenos momentos en este mundo hay que vivir buscando un mejor por venir, porque las cosas de este mundo son pasajeras, más lo que Dios quiere darnos es eterno y nos provocará mayor deleite. Respondamos a la presencia de Dios y vallamos tras su dirección sin cuestionar nos lleve por donde nos lleve, ya que Dios sabe lo que hace y quiere lo mejor para nosotros.

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