Dios nos escucha

Hoy agradeceré por mis problemas porque a través de ellos he aprendido de tu amor, todas la veces que a ti he clamado en mi angustia me has escuchado. No podría yo amarte si tú no me amaras, y yo no podría saber de tu amor sino me ayudaras. Por tu amor te amaré y a ti siempre clamaré. Yo sé, que a pesar de todos mis problemas, harás que hoy renazca en mí la esperanza de un mejor mañana.

Dios nunca nos deja hablando solos, siempre presta atención a las palabras de nuestra boca, pero también escudriña las intenciones del corazón, de tal manera, que no pasará por alto lo que pedimos, pero también cómo lo pedimos. Nuestras plegarias deben ir acompañadas de amor y de gratitud a Dios, y con la intenciones de honrarlo siempre por su respuesta y con su respuesta. No hay que orar afanados por nuestros problemas, sino apasionados en Dios, confiando que siempre nos escucha y nos ayuda.

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