Amar a Dios te da lo mejor en todo

Son incomparables los beneficios que reciben los que aman a Dios, conózcalos aquí y recíbelos ahora.

Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor. Salmos 5:11-12 (RVR1960)

Amar a Dios trae alegría al corazón; sanan todas nuestras tristezas, y aún nuestras angustias encuentran fin. Esto no significa que ya no vayamos a tener ningún padecimiento, significa que al tener puesta nuestra confianza en Dios, al ejercitar nuestra fe en Dios recibimos oportuno socorro divino.

Al amar a Dios nuestras tristezas se convierta en gozo, esto hará también que  nuestras quejas se conviertan en alabanzas. No hay mejor cosa que el amor de Dios, y si le amamos es porque Él nos ha amado primero, y si le amamos Él nos ama; “Dios ama a quienes le aman”. Es por esto que, amar a Dios cambia nuestra vida y el rumbo de ella.

Si amar a Dios nos da alegría, es por eso que los que aman a Dios también son prósperos; primero porque Dios tiene promesas para ellos y esto ya es fundamental para que los que aman a Dios disfruten siempre del favor divino. Lo segundo es, porque siempre harán todo contento y los que laboran contentos dan buenos resultados en lo que hace. Los que emprenden con entusiasmo son buenos en lo que hacen. Los que aman a Dios todo que hacen lo hacen bien y para su gloria. Lo tercero es porque Dios está con quien le ama y donde está Dios no falta nada.

Amar a Dios trae seguridad, porque Dios está con quien le ama, entonces, donde está Dios hay protección, ahí está su cobertura, y el que tiene la cobertura de Dios está bajo sus alas, bajo su abrigo, bajo su sombra, está en la fortaleza que jamás puede ser penetrada o derribada. Dios es refugio del justo, y el justo es justo porque ama a Dios.

Ahora bien, vea en qué consiste amar a Dios y algo más sobre las bendiciones de amar a Dios

Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; los libra de la mano de los impíos. Salmos 97:10 (RVR1960). Amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Deuteronomio 30:20 (NVI)

Que Dios te ayude a amarlo de todo corazón y que junto con tu iglesia te entregues totalmente y sin reservas para servirle edificándote mutuamente con tus hermanos en la congregación y para que juntos cumplan la misión de Dios en el mundo.

 

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