El Dueño y Señor del universo es también dueño de nuestra alabanza

El fin principal nuestro es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre 

“Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan; porque él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos. ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.” Salmo 24:1-4 (NVI)

Si Dios es dueño de todo cuanto existe, es también señor de todo. Por lo tanto, Dios sostiene, sustenta y dirige su creación, y al mismo tiempo, demanda de todos obediencia y sujeción. Para nosotros, el sujetarnos a Dios no es una obligación frustrante, sino por el contrario, cuando nos relacionamos con Dios lo hacemos como criaturas y como hijos, lo cual nos permite disfrutar su bondad divina.

Por esto, resulta gratificante corresponder a Dios con alabanza y honor, porque todos los días recibimos su bien y su provisión, porque siempre se presenta no como quien se enseñorea con arrogancia y prepotencia, sino como quien nos protege y encamina todo para nuestro gozo, Él estuvo dispuesto a tomar la condición de hombre para mostrarnos su bondad y misericordia. 

Hoy es un buen tiempo para reconocer la grandeza de Dios y para que con alegría y de todo corazón le demos a Él todo el honor y toda gloria. Debemos santificarnos y ser santos como el es Santo, cosa que Él mismo hace en nuestras vidas con su gracia; nos da el perdón y nos transforma a su imagen. Es por esto que, cada circunstancia de nuestras vidas debe ser entendida como parte del propósito de nuestro Dios, quien es soberano y que quiere que estemos con Él en su lugar santo, porque sin santidad nadie verá al Señor. 

Sobre el señorío de Dios y sobre su gloria la Biblia también dice:

“»¡Solo tú eres el Señor! Tú has hecho los cielos, y los cielos de los cielos con todas sus estrellas. Tú le das vida a todo lo creado: la tierra y el mar con todo lo que hay en ellos. ¡Por eso te adoran los ejércitos del cielo!” Nehemías 9:6 (NVI)

“«Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas».” Apocalipsis 4:11 (NVI)

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