Dios sostiene nuestras vidas con su fiel Palabra

La palabra del Señor es verdadera; sus obras demuestran su fidelidad. El Señor ama lo justo y lo recto; ¡su amor llena toda la tierra! Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, por el soplo de su boca, todos los astros. Él junta y almacena las aguas del mar profundo. Honren al Señor todos en la tierra; ¡hónrenlo todos los habitantes del mundo! Pues él habló, y todo fue hecho; él ordenó, y todo quedó firme. Salmos 33:4-9 DHH.

Dios es fiel a su Palabra; sus promesas son verdaderas y su voluntad perfecta, no hay nada que Dios prometa y que no cumpla, ni nada que Él haga o permita en tu vida que no sea para tu bien. Absolutamente todo lo controla Dios para tu propio provecho, porque su amor es interminable y su interés por ti es total, pero Dios espera que le confíes y que hagas el bien.

La misma Palabra de Dios que creó el universo y la misma que dijo “hagamos al hombre” (la Palabra que te creó) es la misma que hoy te sostiene. Si te sientes mal, si piensas que estás fracasando por los problemas y por todo lo “malo” que te ha pasado, debes reflexionar que lo complicado no son las adversidades, el problema real, es la forma en la que estás enfrentado tus luchas, el problema de fondo es cuando no confiamos en Dios.

Cuando andamos por la vida sólo con nuestros propios recursos y no guiados por la Palabra de Dios seguramente el fracaso nos sorprenderá. Hagamos conciencia que la Palabra de Dios no solo es la que nos dice cuales son los mandamientos y las reglas de la vida, sino también es la Palabra que sustenta la vida. Dios tiene en su boca la Palabra proveedora, porque Él dice y se cumple, indica y se hace, decreta bendiciones para nosotros y somos bendecidos.

La Biblia también dice:

Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. Deuteronomio 8:3 NVI.

 Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? Salmos 56:4 NVI.

 Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. Santiago 1:21 NVI.

 

 

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