A pesar de todo Dios puede hacer que en este día estés alegre

Mi hermano y hermana, si hoy tu día se ve difícil, recuerda que tienes la oportunidad de orar y Dios hará que tu corazón este confiado y contento pese a todo.

Todos queremos estar siempre alegres y por eso anhelamos tiempos buenos, sin embargo, la alegría no depende de la situación de nuestro entorno, si no de la condición de nuestro corazón. Toda situación puede cambiar de un momento a otro, pero Dios siempre será el mismo, sus promesas siempre nos hacen bien y su propósito nos da plenitud.

Para la estabilidad del corazón Dios tiene la solución, todo comienza con el perdón que necesariamente debemos recibir de Dios, incluso, la primera parte de cada oración debe ser la búsqueda de la gracia de Dios para obtener el favor de su perdón. La condición más terrible y que provoca los mayores pesares, es la de un corazón adolorido y marchitado por la falta del perdón divino.

En medio de cualquier momento difícil, en donde se terminan todas las posibilidades, nos queda el recurso de la oración y, aunque todo se torne difícil, debemos agradecer, porque tener la oportunidad para orar es ya una de las bendiciones más grandes por las que debemos ser agradecidos.

Con la solicitud del perdón y la entrega de la gratitud, se abre paso a las peticiones. De esta manera podremos estar alegres, porque así y sólo así nuestro corazón estará en contentamiento, lleno de la presencia de Dios que se hace manifiesta cuando la buscamos mediante la oración.

El verdadero contentamiento no depende cuando pedimos y recibimos solamente cosas, la alegría inicia y se manifiesta cuando recibimos el perdón de Dios y cuando logramos ser agradecidos aun en las tribulaciones, porque el corazón agradecido es un corazón confiado y el corazón confiado es el que ha aprendido a depender totalmente de Dios y no de los mejores tiempos o en las abundancia de cosas pasajeras.

«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:6-7 NVI

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