No sufras por los pecados que Dios ya te perdonó, gózate en su favor

Vivamos el gozo del perdón de nuestros pecados, si ya nos arrepentimos y los confesamos a Dios, tengamos seguridad del perdón, porque Dios no es como nosotros a la hora de perdonar, cuando Él perdona también olvida las faltas.

No debemos seguir sufriendo por los pecados que Dios ya nos perdonó, es cierto que siempre existirán personas a tu alrededor que te seguirán reprochando tus errores y pecados, incluso, hay que saber que detrás de ellos está satanás quién es el acusador, pero ¿quién acusará a los hijos de Dios, si es Dios quien les quita la culpa y no se acuerda más de sus pecados? A sí lo muestra la Palabra de Dios:

“¿Quién podrá acusar a los que Dios ha escogido? Dios es quien los hace justos. ¿Quién podrá condenarlos? Cristo Jesús es quien murió; todavía más, quien resucitó y está a la derecha de Dios, rogando por nosotros.” Romanos 8:33-34 DHH.

Lo que si tenemos que considerar con mucha diligencia, es la restauración de nuestras vidas, el que seamos perdonados no cubre la necesidad que hay en nosotros de ser restaurados a través de un proceso de acompañamiento. Para este proceso necesitamos de una comunidad de fe o de alguna persona con madurez cristiana, tal persona tendrá como característica principal y visible la gracia de Dios y el amor cristiano.

Debemos considerar esto por nosotros y por los otros, pero nunca vivir frustrados y derrotados cuando ya hemos confesado nuestros pecados a Dios, porque cuando nos arrepentimos Él nos perdona:

“Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” Gálatas 6:1-3 DHH.

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