Aunque pasamos tristezas hay que enfrentarlas con el gozo de Dios

Si nos toca llorar, lloremos todo lo que sea necesario, pero debemos reponernos con la ayuda de Dios, porque si muchas son nuestras tristezas, mayor es el gozo que Dios nos ofrece.

Mis amados hermanos, la tristeza excesiva no controlada daña mucho nuestra vida, porque nos afecta la salud física, emocional y eso es también el resultado de nuestra condición espiritual. Muchas de las enfermedades del cuerpo pueden ser el resultado de una tristeza profunda, y somos conscientes que nuestra naturaleza que fue afectada por el pecado, nos hace estar en crisis distintas, que nos pueden llevar no solamente a momentos de tristezas, sino a una vida totalmente triste.

En esta vida y en este cuerpo somos vulnerables, estamos expuestos al dolor, a la perdida, al sufrimiento por muchísimas cosas, pero podemos darle mayor estabilidad a nuestra vida cuando aceptamos el gozo que Dios nos ofrece. Cristo nuestro Señor sufrió el peso de la cruz por el peso de nuestros pecados y no renunció al dolor de la cruz por salvarnos de la tristeza que produce muerte.

Nuestra alegría en esta vida inicia cuando somos perdonados, de ahí en adelante, aunque tengamos que llorar muchas veces y sentir que nuestros ojos se secan por tanto llorar, prevalecerá la presencia de Cristo en nuestras vidas, para inundarnos con el gozo a través de la paz que el implanta en quienes creen en él.

Debemos buscar el gozo en Cristo para tener  desde el corazón la medicina que todo nuestro cuerpo necesita, porque sí es posible estar mejor cuando ponemos todo lo que nos sucede en la manos de Dios y cuando pedimos su intervención  para no ser arrollados por la tristeza, y así nunca dejar de ser productivos en esta vida, con la esperanza de que un día se acabarán por siempre nuestras tristezas, así también lo muestra la Biblia:

«Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:4-7 NVI

Si nos toca llorar hermanos, lloremos todo lo que sea necesario, pero debemos reponernos con la ayuda de Dios, porque si muchas son nuestras perdidas, Dios nos dará más de lo perdido, porque si mucho es nuestro dolor, Dios tiene algo que nos dará mayor alegría.

Nunca nos demos dar por vencidos ante la tristeza, cuando estemos en esos tiempos difíciles, pensemos que Dios nos consuela, que el seca nuestras lágrimas y que un día enjugará nuestros ojos por siempre, porque ya no existirá más el sufrimiento y por lo mismo ya no volveremos a llorar de tristezas, esta es su promesa:

“Y oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: «Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.»” Apocalipsis 21:3-4 DHH

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