La gloriosa riqueza de Dios es la fuente de nuestro sustento

Nada hay que nosotros necesitemos y que Dios no pueda darnos, su abundante gracia está a nuestro alcance cuando ya hemos recibido el don de la fe, con la que podemos confiar y ser sustentados.

«Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado. Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.» Filipenses 4:18-19 NVI

Recibir la provisión de Dios es algo que se aprende, Dios siempre anhela bendecirnos y por eso nos da la oportunidad de aprender a depender de su mano. Si hemos pasado tiempos de escasez  seguramente ahí hemos aprendido a orar más y a confiar más en Él. Hemos experimentado como de manera milagrosa suple nuestras necesidades, pero esto sólo ha sido posible en los que tienen fe.

Los que no confían en Dios no buscan su ayuda, más bien caen en la desesperación y buscan por otro lado el modo de sobrevivir, dando paso inclusive a la deshonestidad. En algunos otros caso, muchos de los que tienen  abundancias atribuyen sus posesiones a diferentes fuentes, excepto a Dios, por eso hay ricos pobres; ricos porque tienen muchas posesiones, pero son enemigos de Dios, lo cual es la condición más miserable en la que ha caído el ser humano.

Orando es como se aprende a depender de Dios y, recibimos sus provisiones cuando aprendemos a dar, porque es cuando al abrir la mano para ayudar, Dios deposita en ellas nuestro sustento. Es así como las manos del bondadoso, nunca estarán menesterosas. Quizás hayan crisis, pero de ellas se encargará Dios, porque cuando abrimos nuestro corazón para actuar movidos por el amor, Dios mismo se derrama en nosotros, para que abundemos de la verdadera alegría en esta vida. Por eso dice la Biblia:

«Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones.» Proverbios 17:1 RVR1960; «Es mejor ser pobre y honesto que deshonesto y necio.» Proverbios 19:1 NTV

Quizás usted mismo se da cuenta, que muchas de las personas con escasas posesiones, son las que muestras más amor y bondad, comparten de lo poco que tienen, pero son personas muy felices, son bendecidas al disfrutar lo que tienen y, muestran que dicha felicidad es porque en sus corazones tienen el don del amor, porque donde está Dios hay amor y donde hay amor se posee lo más importante.

Mis amados hermanos, confiemos en Dios, porque nos ha garantizado en Cristo todo lo que nos haga falta, el sacrificio de Cristo en nuestro favor incluye la provisión de Dios para nuestras necesidades, por que Cristo mismo es la provisión de Dios para suplirnos en todo, comenzando con nuestras necesidades más profundas. Si Cristo nos ha sido dado por Dios, con Él nos dio todo:

«El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?» Romanos 8:32 NVI

Nada hay que nosotros necesitemos y que Dios no pueda darnos, su abundante gracia está a nuestro alcance cuando ye hemos recibido el don de la fe con la que podemos confiar, pero esta fe necesita ser puesta en acción con obra de gratitud, de servicio, de obediencia y por supuesto, con obras de bondad.

Hagamos todo para la gloria de Dios y para la caridad humana, anhelemos bendiciones para nuestros hermanos necesitados y participemos con nuestros recursos para que el reino de Dios se extienda con el evangelio por todo el mundo y, así Dios nos dará abundantemente las provisiones como sus bendiciones, Él lo promete en su santa Palabra:

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:33 RVR1960

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