Hoy Dios nos da una vez más la oportunidad de elegir la vida eterna y sus bendiciones

Aceptemos hoy la gracia de Dios que nos es ofrecida a través del evangelio, hagamos de este día lo mejor de nuestro presente y futuro, al comprometernos verdaderamente a vivir la vida cristiana con todas sus bendiciones, pero también con todas sus implicaciones.

“»Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.” Deuteronomio 30:19 NVI

Hay decisiones en la vida que son trascendentes y determinantes. En el plano de la salvación, es Dios quien por su gracia bendita pone delante de nosotros la bendición de la vida, pero no solamente nos da la oportunidad de vivir eternamente, sino que Él mimo nos implanta la nueva vida, pues nos da la fe para decidir por la vida eterna.

Dios desde la eternidad ha planeado nuestra salvación, la muerte de Cristo fue planeada como el precio por nuestro rescate y, hoy se nos ha presentado el evangelio para que con la ayuda del Espíritu Santo seamos convencidos para creer en Cristo mediante la fe y recibir la vida eterna, porque solo a través de Cristo podemos obtener el derecho de ser hijos de Dios.

Nadie podrá justificarse por no haber elegido la bendición de la vida, porque Dios se ha mostrado misericordioso con el evangelio, todos los días nos da la oportunidad para recibir su gracia y todas las bendiciones que de esta dependen, no solamente para nosotros, sino también para nuestra familia. Cada decisión y acciones son determinantes para mal o para bien.

Elijamos hoy corresponderle a Dios como el desea, aceptemos la oferta de la vida a través de la Palabra del evangelio, pero si ya hemos recibido la vida eterna y todas las bendiciones de Dios determinada para sus hijos, mediante nuestras vidas honraremos su nombre santo y seamos diligentes y oportunos para que todos los días nuestras vida vaya teniendo la imagen de nuestro Dios, mediante el cambio y la transformación con el Espíritu Santo.

Elijamos hoy las bendiciones de Dios, hagamos de la oferta divina la oportunidad de disfrutarlo junto con nuestra descendencia, en todos los hábitos de la vida y de cada día…

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