El que cree en Dios ora, adora y sirve

Conocer solo de Dios no es suficiente para honrarlo, también los demonios saben que hay Dios, pero no se sujetan voluntariamente para obedecerlo y adorarlo.

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” Santiago 2:17-19 RVR960

Cuando en verdad se conoce a Dios lo primero que uno quiere es honrarlo, rendirle culto y servirle en todo. Al conocer a Dios quedamos convencidos,  que todo el bien procede de Él, y por lo tanto, ningún bien buscamos fuera de Él, es así, como las oraciones a  Dios serán características de nuestra vida cristiana y de nuestro crecimiento integral, entiéndase por integral; crecimiento en todas las áreas de nuestra vida.

Debemos traer al corazón sabiduría de lo alto, para que podamos procesar nuestro conocimiento de Dios, y que tal conocimiento nos lleve a la acción. Además, no puede ser que estemos quietos ante Dios, si Él, que creo todo cuando existe, sigue involucrado en la creación, pues por su bondad mantiene todo y aun a la raza humana que se reveló contra su Santo Nombre, la sustenta. Por eso, cada día debe despertar en nosotros el interés para adorarlo.

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Salmos 90:12 RVR1960

Dios es la causa de la creación, la causa del bien, no es la causa del mal, es el remedio para el mal. Debemos aprender a esperar en Dios, porque si con la sola palabra de su boca fundó el universo, por esa misma palabra puede ayudarnos a vivir bien.

Dios siempre está actuando con amor y justicia, por eso debemos pedirle que nos ayude en nuestro débil corazón, para que brote de nuestra profundidad amarlo y adóralo, porque eso es lo justo; ya que Él nos creó y nos salvó para su gloria, y al actuar así, es como realmente la vida se disfruta.

Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Salmos 100:3 RVR1960

Estar orando en gratitud, adorando y sirviendo en gratitud, es la actitud de los que conocen a Dios, porque el conocimiento de Él nos es fácil obtenerlo a partir de la obra de providencia y de redención, es decir, Dios se hace conocible por su misericordia cuando somos impactados por la fe que nos implanta el Espíritu Santo, para abrazar a Cristo como nuestro único mediador ante Dios.

A partir de esto, podemos pedir todo lo que necesitemos y esperaremos actuando siempre, en consecuencia de la fe con la que pedimos. Dichas obras de la fe son muchas, pero las principales son: la caridad y la misericordia

“Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.” Filipenses 4:5-5 LBLA

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