En la vida hay solo dos caminos

Un camino conduce al gozo eterno y el otro a la perdición eterna ¿Realmente sabes por cual camino vas?

Aunque ahora parezcan buenos y deleitosos tiempos, tarde que temprano se encuentra la curva del camino si el camino que hoy se camina es torcido. La vida no se trata de elegir lo más fácil o de omitir el esfuerzo tomando atajos.

Para Dios la verdad y lo justo siempre lo serán, no existe la mínima posibilidad de manipular a Dios o de justificar con el fin, los medios  con los cuales se procede para llegar a un propósito. Porque incluso, si los medios para llegar a un “buen propósito” deshonran a Dios, tal propósito, no tendrá nada de bueno.

Aunque ahora parezca que el éxito se desborda, mañana pasado se cargará con las consecuencias, si se permanece en el mal camino. Él éxito en esta vida no son las posesiones de cosas, sino la presencia de Dios que se manifiesta en unos para sostenerlos en paz, pero en otros, Dios permanece ausente y se pierden aun con sus propias riquezas.

Arrepentirse en la vida, es regresarse para tomar el camino correcto, no importando cuanto ya abramos caminado y logrado. El volvernos al camino correcto, nos permitirá un final glorioso, aunque ahora también las glorias son muchas, porque en cada paso camina Dios para fortalecernos y darnos la dicha de su paz, aunque a veces sintamos que la senda es difícil.

En la ruta correcta la paciencia es elemental, hay que poner la otra mejilla, mientras respondes con suaves palabras a la boca sucia que desahoga a un corazón torcido. Pero esta es la ruta de la vida eterna, en donde caminan los que Dios prospera y exaltará a la gloria más alta, es la dirección que nos encamina para estar por siempre en los brazos del Señor.

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