Necesitamos la Palabra de Dios en nuestra vida

La Palabra de Dios, es aliento de vida y nos da la perfecta dirección, para vivir al agrado de Dios y en tiempos de esperanza, al confiar en sus promesas.

«La Palabra de Dios no es agobiante o frustrante como satanás le hace creer y sentir a muchos.»

La bendita Palabra de Dios, le da vida a nuestra alma y pone en orden nuestro  yo interno, y aun en lo externo es bendición, porque al vivirla  estamos en paz con Dios y también nos da la certidumbre para vivir cada momento del presente y del futuro. Esto es así, porque la Palabra de Dios, no solamente contiene su ley, sino también, los testimonios de sus hechos maravillosos en la vida de su pueblo, pero además, nos ofrece todas las promesas divinas.

Esta misma Palabra de Dios, es con la que creó el universo, y puso orden en el caos, es la misma Palabra de la provisión y de las bendiciones. Es la que anunció la llegada de nuestro salvador Jesucristo, quien también, es la Palabra que se hizo carne y se quedó en nuestros corazones.

Debemos aceptar la Palabra de Dios de manera gozosa, reverentes, y sumisos. Debemos aceptar esta Palabra, para regir nuestras vidas, porque con ella se nos imparte vida, y además, podemos hacer de nuestros caminos sendas rectas, y por lo mismo de vida y no de muerte.

Quienes no abracen la Palabra para darle dirección a sus vidas, tomarán caminos equivocados, torcidos y sin ningún provecho para sus vidas. Además que se perderán del conocimiento, la ciencia y la sabiduría que emanan de recibir la Palabra con mansedumbre y de ser hacedores de ella.

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