Somos la creación maravillosa de Dios

Dios completó su creación maravillosa cuando creó al ser humano, cuando le dio la llave de la creación al ponerlo como administrador de todo, y cuando le dio todo como provisión para que viviera en abundancia.

“Dios nos creó para ser felices, no somos un error, o el experimento de alguien. Somos el proyecto del creador supremo, y a medida que lo entendamos seremos dichosos.”

El ser humano es ingrato cuando no se acerca a Dios con alabanza del corazón, aun cuando puede observar todos los días la creación que Dios le dio como casa para que la habite, con todas las provisiones que su ser necesita. En lugar de ser humildes y agradecidos, muchos actúan con arrogancia, orgullo y prepotencia de sus logros y pertenencias. Estos por lo mismo, no son capaces de compartir de lo que tienen ni con los más necesitados, incluso, se alejan de los menesterosos, porque les causan repudio.

Debemos saber que es pecado atribuirnos lo que nos es dado del cielo, por todo lo que poseemos y podemos hacer es por la bondad del cielo. Todo nuestro ser entero es obra de las manos de Dios. Así que, nada es nuestro, más bien el dueño de todo un día nos pedirá cuentas, de todo lo que hemos recibido de sus manos bondadosas.

Entonces, el que conoce a Dios verdaderamente, reconoce que todo el bien que existe en el mundo viene de Él, además, se hermana con su semejante, porque precisamente reconoce en él la imagen de Dios, y se siente un medio de bendición para su prójimo.

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