Disfrutemos contentos lo que tenemos porque todo proviene de Dios

Estar contentos con lo que tenemos muestra nuestra confianza en Dios, porque nuestra mayor alergia no proviene de las bendiciones, sino del Dios de las bendiciones. Lo más valioso está en lo que es eterno, y esto no se trata de cosas sino de una condición de vida al estar en una posición delante de Dios en donde disfrutamos de él para siempre.

“Dios no nos abandona en nuestras necesidades, Él se encarga de suplirlas y vela por nosotros para darnos lo necesario a fin de que estamos satisfechos. Cuando tenemos el reino de los cielos como una bendición no merecida todas las demás cosas que necesitamos llegaran como parte del reino celestial.”

No se trata de buscar la pobreza, ser mediocres o que el dinero sea malo.  Se trata de estar contentos con lo que tenemos confiando que todo viene por voluntad de Dios, y que por lo mismo, a los que confían en Dios les llegará la alegría por el mañana, ya que Dios nos da la esperanza de que siempre tendremos lo necesario para estar bien.

Dios no nos prohíbe que anhelemos prosperar, el mismo nos señala que nos irá bien y prosperaremos cuando emprendemos las cosas obedeciendo y confiando en Él. El problema es cuando los anhelos deshonran su nombre desde la planeación, propósitos y ejecución, cuando somos impulsados por la avaricia, y por el amor al dinero.

La gran ganancia que podemos logar en la vida, es hacer el bien a todos y contentarnos en cualquiera que sea nuestra situación, luego de confiar y obedecer a Dios, y al esforzarnos en nuestros deberes. Si amamos a Dios por sobre todas las  cosas, y no hacemos lo malo con tal de lograr cosas, todo lo que Dios nos dé será maravilloso, sea mucho o poco lo disfrutaremos en gran manera.

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