Amar a Dios totalmente nos hace bien

Debemos amar a Dios con todo lo que somos y lo que tenemos, porque todo es por Él y para Él, y no podemos compartir con nadie más nuestro amor.

«Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.» Marcos 12:29-30 RVR1960

Todo lo que hagamos debe ser para cumplir nuestro deber principal, que es amor a Dios. Esto no significa que Dios necesite de necesite de nuestro amor para seguir siendo Dios, pero nosotros si necesitamos amar a Dios para que estemos bien. Vivir nuestra vida correctamente implica vivirla para glorificar a Dios y servirle, como muestra de nuestro amor por Él. Nadie hay como Dios y a nadie más debemos amar como a Dios.

Esta forma de vida nos conviene, porque es el tipo de vida que se disfruta, se goza en la presencia de Dios, que se manifiesta constantemente en la vida de las personas, y en el pueblo que le invoca con anhelo ardiente del amor, porque es así cuando todas las cosas las hacemos para Dios, y es ahí donde encontramos el verdadero éxito y la verdadera prosperidad.

Debemos amar a Dios porque Él nos ha amado. Con el amor que Dios nos ha amado debemos amarlo, y si se entregó totalmente por nosotros, también nosotros debemos entregarnos a Él. Este tipo de amor tiene promesas, porque Dios ama a quienes le muestran amor, y los que aman a Dios todas las cosas les será para bien. Es decir, amar a Dios siempre nos permitirá disfrutar más de su amor.

Compartir