El que no perdona a su prójimo tampoco es perdonado por Dios

Debemos perdonar a todos como resultado de haber recibido el perdón de Dios, y debemos asegurarnos de no haberle negado el perdón a alguien antes de ir a Dios buscando nuestro perdón. Debemos tratar a todos con la gracia que Dios nos trata.

Nuestra salvación fue otorgada por Dios el día que por la fe en Cristo nos acercamos a Él, arrepentido por nuestros pecados y buscando el perdón. En este mismo instante, cuando recibimos el perdón y la salvación, inició nuestro proceso de transformación, por eso somos conscientes y responsables de que cada vez que ofendamos a Dios debemos buscar su perdón.

Ahora bien, el que realmente ha sido perdonado, es movido por la misma gracia que le dio el perdón, a perdonar a todos los que pecan contra él. Quien no hace tal cosa, no muestra evidencia de haber recibido la gracia de Dios. Pero también, hay que ser conscientes que cada vez que busquemos el perdón de Dios, debemos asegurarnos de no haberle negado el perdón a alguien, porque de lo contrario nuestra búsqueda será inútil.

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