Presentemos a Dios todas las necesidades de nuestro corazón

Debemos orar a Dios por todas nuestras necesidades y anhelos, Él siempre nos está esperando bondadosamente para mirarnos y para atender nuestras suplicas. Todo lo que necesitamos Dios lo tiene, su promesa es suplirnos en todo y darnos un sitio seguro en su presencia.

Expongamos a Dios nuestra causa, derramemos nuestros corazones delante de Él, para que seamos librados del peso de la angustia y de la maldad, porque lo que nos fatiga, no solo son las necesidades de cosas, si no que principalmente es el pecado, y para ello sólo Dios tiene la solución. Acudamos a Dios para suplicar por su protección, ya que todos los días el mal nos asecha, porque el propósito del maligno sin tregua es nuestra destrucción.

Dios es el refugio impenetrable, y nosotros seremos inquebrantables si somos fortalecidos por Dios. Hoy es buen tiempo para presentarnos ante Dios confiando y con el compromiso de que nuestra voluntad esté sujeta a la suya, y que su gracia sea nuestro sustento, y su presencia nuestra protección. .

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