Descansemos en la gracia de Dios

Descansemos sabiendo que el favor de Dios es con nosotros, que Él está de nuestra parte, y siempre se ocupa en hacer de nuestra vida tiempos de paz y gozo, porque su gracia siempre nos es derramada.

“Al dormir recordemos que lo que tenemos no lo merecemos, pero lo hemos recibido por el infinito a mor de Dios, así que debemos agradecer y, a la vez, tenemos la oportunidad de implorarle a Dio por nuestras necesidades.”

Descansemos confiando en Dios, pongamos en sus manos todas nuestras preocupaciones, porque aunque él sabe perfectamente lo que necesitamos, es deber nuestro y el resultado de la fe elevar a Él nuestra vida a través de la oración. Digámosle a Dios todas nuestras penas, porque sabe cómo tratar con todas ellas.

Si no podemos dormir por el exceso de preocupaciones, lo mejor que podemos hacer es orar, no dejemos que nuestra mente divague sin rumbo fijo, mejor concentrémonos en Dios y en sus promesas. La gracia de Dios es abundante, en ella encontramos la prueba más grande del amor que Dios nos tiene, porque nos dio a su propio Hijo, a quien expuso a la miseria y al dolor, para asegurarnos las riquezas de su gloria y el gozo eterno.

Dejemos que la gracia de Dios opere en nuestras vidas en este tiempo de descanso. Y si por diferentes circunstancias no podemos dormir, de todas maneras, esta ocasión puede ser oportuna para pedirle a Dios con fe y acciones de gracias todo lo que necesitamos y lo que anhelamos.

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