Las bendiciones están disponibles para nuestras vidas

Obedezcamos a Dios y dejemos llevar por su planes, busquémoslo confiadamente para ser libres del mal y de la miseria, y que a través de su gracia en nuestras vidas el mundo lo conozca, que cada bendición de Dios en nuestra vidas sea para todos testimonio de sus bondades para que todos le obedezcan reverentemente. Siempre que reconozcamos quien es Dios, cuando aceptamos el camino de la salvación y le adoramos disfrutaremos todas su bendiciones y su presencia en nuestras vidas.

«La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.» Salmos 67:6-7 RVR1960

Cuando confiamos en Dios y ponemos toda la esperanza en Cristo siempre nos irá bien, porque toda la obra perfecta de Dios en la vida está planeada desde antes de la fundación del mundo y todo está siendo ejecutado a partir del sacrificio de Cristo en la cruz, ya que Dios se agradó de Cristo y siendo el nuestro mediador y sustituto todas sus bondades y bendiciones son derramadas continuamente, pues hasta en las tribulaciones más difíciles contamos con Dios, porque precisamente él nos asiste con su poder y gracia para resistir y salir de ellas edificados.»

Dios planeó el universo que hoy existe y a nosotros nos creó para que nos vaya bien, por eso a pesar de nuestra maldad, Dios actuó con amor sin que lo mereciéramos, por eso hoy tenemos esperanza en Cristo. Si todo lo que existe tiene su sustento en Dios es por él estableció desde el principio todo lo que necesitamos para nuestro bien, por eso a través de Cristo liberó todo lo que por nuestro pecado cayó bajo maldición, como fue el caso de la tierra. Ciertamente la tierra fue maldecida a causa del pecado humano, pero por Cristo la tierra también está siendo redimida y Dios nos sustenta con ella, pues mediante su fruto podemos ser sustentados.

Hoy es el tiempo oportuno para reconciliarse con Dios, para que la obra de Cristo se haga eficaz en nuestras vidas y seamos libres de todo el mal, y que todas las ricas y abundantes bendiciones divinas sean en nuestra vida. Que recibamos el don de la salvación, o los que ya somos salvos, seamos confirmados en la fe, y que seamos instrumento de su gracia, para que este mundo sea mejor y más bendecido a medida que la humanidad se acerca a Dios en sometimiento voluntario. Disfrutemos las bendiciones de Dios y bendigamos su Santo nombre.

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