Si no tenemos fe estamos perdidos

Si la fe nos da seguridad de que lo que esperamos vendrá, y nos permite vivir convencidos de las promesas que aún no vemos cumplidas, es porque sólo por la fe podemos creer en Dios aun cuando no lo vemos.

«Jesucristo es el objeto de nuestra fe, porque el propósito de Dios para nuestra vida es la salvación a través de la fe en Jesús, por eso sólo puede ser salvo el que por la fe en Jesús, la cual se basa en el conocimiento de Dios revelado, confiese que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.»

La fe es tan importante, pero debe ser puesta sólo en Cristo y en su obra redentora, porque sólo por esta fe nuestros pecados pueden ser perdonados, y sólo así podemos descansar en todas las promesas que Dios nos ha asegurado en Cristo.

No podríamos vivir en calma en este mundo difícil si no estuviéramos esperanzados en Dios a través de los logros de Cristo por nuestra causa. El mundo nos quiere hacer creer que debemos tener fe en nosotros mismos para ser exitosos, nos ofrece auto superación para obtener logros en esta vida. Sin embargo, la fe nos hace reconocer nuestras incapacidades que tienen su raíz en el pecado, pero que al poner nuestra mirada en Jesús, somos libres para potencializarnos en las cosas de esta vida y con nuestra mira en las cosas celestiales que son eternas.

Por la fe somos unidos a Dios, y es ahí donde obtenemos el verdadero éxito, la prosperidad, porque nuestro fracaso inició en el mismo acto de nuestra independencia, cuando nos quisimos superar por nuestra cuenta, pensando que Dios no es necesario, y que además podía ser superable. Así lo hicieron nuestros padres en el edén.

Es cierto que debemos poner en práctica nuestros potenciales y cualidades, pero debe ser a partir de nuestra confianza y dependencia en Dios. Sólo cuando actuamos así, lo hacemos todo para su gloria y para sus propósitos, de esta manera logramos ser muy productivos en cualquiera que sea nuestro oficio, porque hay personas que son muy pudientes, son genios, pero problema, es que sólo tienen eso, y no a Cristo como el objeto de su fe para su salvación.

Por la fe podemos poner nuestra confianza en Dios, quien no solo nos da la salvación, sino que también nos ayuda a superar todas las pruebas y circunstancias difíciles, solo por la fe en Cristo podemos triunfar en nuestra vida cotidiana.

Tener fe es dirigir nuestras vidas siempre apegados a las promesas de Dios y en obediencia, porque este es el resultado de atender y atesorar la Palabra de Dios, manteniendo nuestra mirada sólo en Cristo. Cuando actuamos de esta manera, en nuestro interior tendremos la seguridad a manera de garantía de las cosas que esperamos, y nos moveremos convencidos de lo que no vemos pero que es real en cuando a lo prometido por Dios.

 Es así como por la fe en Cristo podemos vivir, recibir y esperar seguros en Dios en todo lo que ya poseemos, estamos poseyendo y en lo que poseeremos en el futuro. Por la fe en Cristo tenemos la certeza de que ya somos salvos, estamos siendo salvos y seremos salvos.

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