Nuestro contentamiento depende totalmente de Dios

El verdadero gozo no es el resultado de la satisfacción de nuestras necesidades materiales, es por la gracia de Cristo, porque por ella somos tratados con amor, y somos acercados a Dios quien es nuestro proveedor en todos los ámbitos de nuestras vidas.

“Si Dios permite carencias es para que no se nos olvide que Él es nuestra suficiencia y no lo material, ya que si no fuera por la ayuda divina nos perderíamos, porque nos olvidaríamos de Dios al darle más importancia a lo terrenal y creyéndonos autosuficientes.”

El contentamiento no depende de la abundancia de cosas materiales, ni la miseria del alma o de la vida proviene de la escasez terrenal. Nuestra suficiencia para estar bien es la gracia salvadora de Dios, quien es la fuente inagotable de la que fluye el bien que nos hace estar contentos en todo tiempo.

Pero por nuestra condición pecaminosa, si nos dejamos influenciar por satanás quien es la fuente del mal, en los diferentes momentos de la vida actuaremos de mal contra Dios y contra nuestro propio bien; ya que el tener abundancia material nos puede hacer creer y sentir, que somos autosuficientes y que de nada tenemos necesidad. Pero también, la escasez nos puede llevar a pensar y a sentirnos pobre, menesterosos, sin esperanza y carentes de alegría, y por lo mismo, sin gratitud y contra Dios.

Así es como ambas condiciones de la vida nos pueden hacer mal, cuando no sabemos vivir confiando y dependiendo de Dios. Debemos estar seguros que Dios está con nosotros y que su interés por nosotros es total, pues a pesar de todo nos puede dar lo necesario para estar bien, pero además, nos da lo más importante, lo cual es la salvación.

Cuando estamos viviendo la salvación que Dios solo puede otorgar, somos conscientes también, que aquí los sufrimientos son temporales, pero que en la gloria de Dios el gozo será completo y eterno; no habrá ninguna necesidad, porque ahí no habrá injusticia. Pero también, como hijos de Dios en la abundancia debemos ser agradecidos y no confiar en lo que tenemos, sino en Dios.

Sí podemos estar contentos en cualquiera que sea nuestra situación, porque el gozo que nos hace estar contentos viene de Dios como resultado de la salvación. Es así, como ninguna necesidad material puede extinguir la alegría cuando se tiene el gozo de Dios, pero tampoco, ninguna riqueza material, puede reemplazar el gozo celestial.

El contentamiento en nuestras vidas es también porque la llenura del Espíritu Santo nos hace estar satisfechos y saciados. Sin embargo, esto no significa que no sea necesario el sustento del cuerpo, más bien, es que, no solo de pan el hombre vive, sino también, y lo que es más importante, de la palabra de Dios. Por esto, jamás estaremos mejor que cuando Dios está con nosotros y en nosotros.

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