Ya no sentir la presencia de Dios es lo peor que nos puede pasar

Busquemos en la presencia de Dios fortaleza y convicción, para que nunca estemos de nuevo lejos de Él, y para que nunca dejemos de sentir el gozo de la salvación y como si Dios nos hubiera abandonado.

Lo más difícil para el ser humano es no sentir la presencia de Dios después de haber tenido una comunión y relación cercana, después de haber disfrutado la manifestación de su grande amor y bondad. Esto puede ser el resultado de una prueba no aceptada, de un pecado cometido, el resultado del remordimiento, de la decepción o de la desilusión de uno mismo, o en algunos casos, cuando alguien siente que Dios le falló.

Es un despertar y sentirse mal, con una tristeza profunda y que te quiebra. Es aquí donde brota el añoro de volver sentir lo que se sentía cuando la comunión con Dios estaba bien. Pero Dios que es bondad y misericordia, espera que esta tristeza humana sirva para clamar por su presencia, para buscar el perdón, o volver a confiar, y así volver a estar en una relación cercana.

Tengamos la seguridad que Dios perdona y restaura, no importa si haz caído, te levanta y te sostiene si hoy mismo lo invocas. Dios puede de nuevo manifestarse en tu vida y aún más que ayer, porque siempre espera que volvamos a las primeras cosas, que veamos de donde hemos caído, y volvamos hacer como antes, cuando sentíamos su presencia y cuando disfrutábamos su cercanía.

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