Dios nos ha bendecido con su gracia para bendecir a otros

No hay mayor privilegio como el de servir a Dios sirviendo a todos nuestros hermanos, para que alcancen junto con nosotros la madures espiritual y aún más y abundantes y ricas bendiciones. Dios nos ha capacitado con el Espíritu Santo y sus dones para ser instrumentos de su gracia en la vida de todos.

Debemos ser buenos administradores de Dios al servir con fidelidad a nuestro prójimo y hermano, ejercitando nuestras cualidades, capacidades y ministerios que Dios nos ha dado por su gracia divina, para ayudar en el crecimiento cristiano de todos. El que no sirve de manera específica para bendición de los demás, está en la categoría de los malos administradores de la gracia de Dios, la cual es el resultado del sacrificio de Cristo en la Cruz.

Dios por su gracia te dio un privilegio, y a la vez la responsabilidad para servir a tu prójimo, para ayudarlo a crecer en la fe en Cristo a través de los dones que has recibido. Tienes la opción de ponerlos a trabajar y ser bendecido por Dios por ser instrumento de su gracia, a riesgo de la dificultad que esto implica, pero finamente lleno de satisfacción y gracia. O también tienes la opción de no correr riesgos, cavar en tierra y esperar la reprensión de Dios en una condición de vergüenza y decepción de ti mismo, por no rendir como instrumento de la gracia de Dios.

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