Nuestra victoria sobre la muerte

La muerte ya ha sido derrotada por Cristo, y en nuestra resurrección se manifestará nuestra victoria por el poder con el que Cristo resucitó.

Ahora la muerte aun nos causa espanto, dolor y tristeza, porque no es fácil la experiencia terrible de la separación que provoca, sin embargo, Dios con su Espíritu Santo nos ayuda a hacerle frente con su consuelo divino, pero también con la segura esperanza de la resurrección y la vida eterna. Esperar con alegría la vida gloriosa con Dios por siempre nos aligera la carga que la muerte pone sobre nosotros cuando nos visita de cerca.

La única manera de enfrentar la tristeza que la muerte deja tras su paso es con el gozo de Dios, tal gozo se nos muestra en nuestro interior de muchas maneras, y en este caso, es por la convicción interna, de que en la eternidad con Dios ya no volverá a causar separación ni dolor. Ahora la muerte está vencida por Cristo y nosotros también la venceremos por la misma victoria de Cristo, porque aunque ahora tenga la posibilidad de darnos la última estocada, después de en nuestra resurrección la habremos vencido para siempre.

Cristo es la primicia de los que resucitaremos para gozo eterno, así como el resucitó también nosotros resucitaremos por él. Pero además, también participaremos de su gloria al resucitar libres de toda corrupción pecaminosa,  e inmortales plenamente.

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