Sentir el amor de Dios en cada mañana es todo lo que necesitamos para que nuestras jornadas sean exitosas

Clamemos a Dios por su misericordia y que toda nuestra vida se llene de gozo y de gratitud, que celebramos siempre su amor haciendo de nuestros días alabanza a su nombre.

La satisfacción verdadera de nuestro ser no está en las posesiones de cosas que tengamos, sino en la presencia de Dios que satisface nuestra alma, la refresca, la vivifica y con el perdón por su misericordia la hace estar saciada, de tal manera que todo lo demás será secundario.

La experiencia de la gracia de Dios es lo que hace que estemos contentos, por eso la Biblia respalda, que la misericordia de Dios es mejor que la vida, porque la vida no tiene el mismo sentido que cuando se disfruta la manifestación de Dios en lo íntimo de nuestro ser.

No hay nada mejor como iniciar un nuevo día con la presencia de Dios, con la provisión de su amor, porque su amor nos basta cuando hay dificultades. Procuremos iniciar cada jornada del día impulsados por el gozo que viene de Dios, porque así nuestro ánimo será abundante para vivir cada día al máximo para la gloria de Dios, y así seguramente seremos exitosos, ya que el éxito no está en cuanto logremos, sino en la verdadera satisfacción que sintamos de que lo que hacemos es para la gloria de Dios.

Que en cada nuevo día, así como nace el sol, también en nuestra vida renazca la esperanza y la confianza en que Dios nos mostrará su misericordia, por lo que eso debe bastarnos para estar contento no importando los afanes de cada jornada, ya que estos se disipan con la certeza de que Dios tiene cuidado de nosotros por su grande amor y misericordia.

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