Dime con quién andas y te diré quién eres

La sabiduría trae vida y prosperidad, más la necedad arruina todo y provoca calamidad. Los sabios dirigen sus vidas con la ley de Dios, más para los necios sus propias decisiones son ley.

Si el principio de la sabiduría es el temor de Dios, el principio de los necios es actuar contra Dios, es así como resulta en necedad juntarse con los necios para vivir como ellos viven. La influencia positiva de los sabios hará que nuestra vida sea edificada y productiva. Busquemos ser discípulos del bien y no del mal.

Sin embargo, cuando tenemos una relación de amistad con los que actúan violando las normas de Dios, debemos ser para ellos y para su entorno,  testigos de Cristo, porque realmente la prohibición o recomendación para no juntarse con los necios, es en razón de estar con ellos con la intención de vivir como ellos viven, cosa que no está bien, pero si se trata de tener como propósito, que ellos encuentren la luz de la sabiduría  a través de nosotros está bien.

Esta recomendación también nos orienta para que al momento de buscar consejos vayamos con las personas sabias, capaz de orientarnos correctamente, porque ellos son sabios en el conocimiento de Dios, más los necios harán que nuestras decisiones deshonren el nombre de Dios y que a la hora de actuar, también hagamos todo fuera de las normas divinas. Así que, la mejor referencia para caminar con alguien, o para considerarlo como acompañante y consejero, será el que con su vida refleje reverencia a Dios.

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